Fin de Semana en BARCELONA. Barrio Gótico.
En esta ocasión nuestra pequeña escapada ha tenido como destino el Barrio Gótico de Barcelona: Sus estrechas y concurridas calles, plazoletas y rincones bien cuidados y limpios, palacetes rehabilitados con alguna actividad cultural y el viejo sabor de sus tiendas con escaparates de recuerdos y artesanía ofrecen un ambiente reposadamente cultural.

barrio gótico
La oferta de alojamiento es amplia y vía Internet fácil de concertar cualquier solución de proximidad a la zona de destino y adecuada a nuestras necesidades.
El viaje desde Alicante nos ocupa unas cinco horas en tren y convenimos en salir el viernes por la tarde, después del trabajo, con unos bocadillos para economizar tiempo. Llegamos a Barcelona a una hora cómoda incluso para cenar por el barrio en una primera toma de contacto, en un vistoso restaurante paraguayo.
El sábado es el día destinado al aprovechamiento turístico. La programación fue estudiada meticulosamente antes de salir, lo que además de facilitar las cosas es una componente satisfactoria de los preparativos del viaje.

“Barcelona turismo” edita el folleto “agenda cultural”, muy recomendado para seleccionar las visitas dentro de la amplia oferta de: museos, festivales y exposiciones, fiestas populares, ocio y cultura en general. Muy adecuado para programar itinerarios. (www.barcelonaturisme.cat). Por cierto, llama la atención la nutrida oferta musical de Barcelona, digna de los más exigentes melómanos.
Todos los monumentos del barrio han centrado nuestro interés: La Catedral de la Santa Creu, Santa Maria del Pí, Carrer del Bisbe, Plaza del Rei y Museo de Historia, Palau de la Generalitat el Ajuntament y Plaza Real, entre otros; con tiempo suficiente para una visita al mercado medieval de la Boquería y degustar unos refrescantes zumos tropicales.
No ha habido ningún detalle que haya escapado a nuestra curiosidad viajera, alguno de agradable recuerdo como la visita al Templo del Café, junto a la plaza de San Jaume.
La oferta gastronómica es variadísima en Barcelona. Restaurantes de todas las nacionalidades compiten con la cocina autóctona; y todos con el común denominador que caracteriza a la oferta gastronómica catalana: la calidad y profesionalidad.
Para comer hemos optado por experimentar, por vez primera, un buffet japonés giratorio, en el Paseo de Colón, con más de 100 sabrosas y variadas tapas, una concesión al sector más joven del grupo.
Llegada la noche elegimos para cenar la modalidad del tapeo y guardo un buen recuerdo del Vaso de Oro, en la Barceloneta, cuyos taquitos de carne con foie, son suficiente incentivo para justificar un nuevo viaje a Barcelona.
La oferta lúdica es cambiante a lo largo del día en el barrio gótico, todo el ambiente cultural diurno se torna de ocio por la noche, animada por una amplia y diversificada oferta de pubs de manera que cerramos la noche con unas caipiriñas en el pub Gimlet del barrio del Born.
El domingo aprovechamos las primeras horas para un ligero paseo por aquellos lugares emblemáticos de la ciudad.
Y finalizamos la escapada a Barcelona con una ligera visita al Tranvía por pura deformación profesional.
DAMIÁN UCLÉS FERNÁNDEZ
Vicepresidente de la Asociación de Periodistas y Escritores de Turismo. (AAPET)
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